El torniquete: una herramienta vital para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

En los últimos años, la evolución de la delincuencia y la creciente exposición al riesgo de los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) han puesto de relieve una necesidad operativa crítica: el uso y porte sistemático del torniquete como herramienta de primeros auxilios para el control de hemorragias. Frente a un escenario en el que los enfrentamientos armados o situaciones violentas no son excepcionales, dotar a cada policía o guardia civil de un torniquete no es solo una medida de autoprotección, sino un acto de responsabilidad institucional, social y para el caso que no se dotara de manera oficial, se trata de un responsabilidad personal y ética del propio personal operativo.

1. El torniquete: de herramienta de combate a equipamiento policial esencial

El torniquete ha sido históricamente una herramienta utilizada en contextos militares, especialmente en conflictos bélicos donde las lesiones traumáticas por arma de fuego o explosivos eran frecuentes. Sin embargo, su eficacia en el control inmediato de hemorragias masivas lo ha convertido en una pieza fundamental también en el ámbito civil y, muy especialmente, en el policial.

Los incidentes críticos con resultado de muerte o lesiones graves que se dan en todas la ciudades de España a diario, hace que sea de vital importancia el porte del torniquete por los funcionarios operativos, sobre todo en unidades como el GAC, UPR o GOR en la Policía Nacional o en USECI en Guardia Civil.

Una hemorragia arterial puede provocar la muerte en tan solo tres minutos. Este margen de tiempo es mucho más corto del que puede cubrir una ambulancia media en llegar a un punto de intervención. Por tanto, la intervención inmediata por parte del primer interviniente (operativos de las unidades antes mencionadas) puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

2. Ventajas del torniquete en el control de hemorragias

Las hemorragias graves, especialmente las de las extremidades, son una de las principales causas de muerte prevenibles en contextos de trauma. El torniquete, si se utiliza correctamente, ofrece múltiples ventajas:

            •          Rápida aplicación: en cuestión de segundos puede detener una hemorragia letal.

            •          Alta eficacia: su uso adecuado permite mantener la perfusión del resto del cuerpo mientras se evita la pérdida masiva de sangre.

            •          Facilidad de uso: con formación básica, cualquier agente puede emplearlo de forma segura.

            •          Versatilidad: es útil tanto en intervenciones policiales como en accidentes de tráfico, agresiones con arma blanca, atentados terroristas, etc.

3. Un torniquete por agente: una decisión que salva vidas

Lo ideal sería que cada operativo de policía o guardia civil porte un torniquete como parte de su equipamiento individual. Este equipamiento no es una cuestión utópica ni exagerada: es una necesidad real basada en la experiencia profesional, la lógica operativa y la necesidad real respecto al beneficio que puede tener al aplicarlo en cualquier persona que lo necesite.

a) Autoprotección

En una intervención con arma de fuego o arma blanca, el agente puede ser el primer herido. Tener un torniquete accesible —en su cinturón, chaleco o pernera— puede permitirle autoaplicárselo en segundos, evitando una hemorragia fatal hasta la llegada de los servicios médicos, pudiendo continuar con la respuesta ante el incidente y salvar su vida.

b) Protección del compañero

Cualquier binomio o componente de un equipo puede resultar herido. El operativo que actúa como primer interviniente, puede aplicar un torniquete de inmediato y contener la hemorragia en los primeros minutos críticos, sin necesidad de improvisar ni depender de la asistencia externa. Teniendo a mano una herramienta sanitaria que puede salvar la vida de la persona herida y la del agente que lo aplica, puesto que la rapidez de colocación y la eficacia, hace que se pueda continuar haciendo frente a las amenazas sin estar pendiente de un posible desangramiento de su compañero.

c) Atención a la ciudadanía

Los patrulleros suelen ser los primeros en llegar a situaciones de emergencia e incidentes críticos: accidentes de tráfico, peleas, apuñalamientos, caídas, atentados… En cualquiera de estos contextos, poder asistir con eficacia a una persona con una hemorragia grave puede suponer evitar una muerte evitable. En este sentido, el torniquete no solo es una herramienta de autoprotección, sino también de servicio público.

4. La delincuencia armada: una amenaza creciente que requiere respuesta

La delincuencia ha evolucionado. Hoy en día, los delincuentes no dudan en utilizar armas de fuego, cuchillos de grandes dimensiones, armas de asalto e incluso explosivos improvisados. Los recientes atentados yihadistas en Europa y en concreto en España han demostrado que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deben estar preparadas no solo para neutralizar la amenaza, sino para sobrevivir y asistir a las víctimas.

Además, fenómenos como los narcopisos, bandas juveniles violentas o el crimen organizado en cualquier ciudad o municipio de nuestro país exigen que los agentes estén preparados para incidentes críticos. Ya no es suficiente con un chaleco antibalas: la formación en primeros auxilios tácticos y el uso de torniquetes deben ser estándar.

En países como Estados Unidos o Reino Unido, los cuerpos policiales ya cuentan con programas consolidados de “Stop the Bleed” (Detén la hemorragia), con torniquetes en dotación obligatoria y protocolos de aplicación ante emergencias.

5. Legislación y normativas aplicables

Aunque en España no existe todavía una ley estatal que imponga el porte obligatorio de torniquetes a las FCSE, sí hay normativa y movimientos incipientes que apuntan en esa dirección:

            •          Ley 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad: establece que los agentes deben estar dotados de los medios adecuados para el ejercicio de sus funciones y proteger su integridad. El torniquete entra claramente en esta categoría.

            •          Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995): obliga a las Administraciones a velar por la seguridad de los trabajadores. En el caso de policías y guardias civiles, con un riesgo evidente de lesiones traumáticas, la dotación de torniquetes debería incluirse como medida preventiva.

            •          Normativa europea: la Unión Europea, a través de programas de seguridad interior, está fomentando cada vez más la estandarización de protocolos sanitarios de emergencia en cuerpos policiales. Esto incluye el uso de medios hemostáticos y torniquetes en operaciones de riesgo.

Además, algunas unidades especiales en España, como los GEO, GOES en la Policía Nacional o UEI y GAR en la Guardia Civil, ya llevan torniquetes en sus dotaciones. Sin embargo, el reto está en extender esta práctica a las unidades operativas de seguridad ciudadana, patrullas rurales o policías locales, que son quienes realmente están más expuestos a intervenir los primeros.

6. Formación: la pieza clave del cambio

Dotar de torniquetes es imprescindible, pero no suficiente. El personal debe estar adecuadamente formado en su uso correcto, con simulaciones realistas y formación continua. Un torniquete mal colocado puede no ser eficaz o incluso causar daños adicionales.

Por ello, la formación policial deberían incluir en sus programas obligatorios:

            •          Anatomía básica del sistema circulatorio.

            •          Identificación de hemorragias graves.

            •          Técnicas de uso del torniquete (autoaplicación y aplicación a terceros).

            •          Protocolo MARCH en primeros auxilios tácticos.

También sería recomendable incluir torniquetes de entrenamiento en los cursos de actualización profesional anuales o como parte de los programas de reciclaje operativo.

7. Conclusión: una inversión de bajo coste con alto impacto

El coste medio de un torniquete profesional (como el CAT o el SOFT-T) ronda los 30-40 euros. Es decir, por menos de lo que cuesta un par de grilletes o una linterna táctica, se puede salvar la vida de un agente o de un ciudadano.

En un contexto en el que se exige a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que actúen con eficacia, rapidez y profesionalidad, no tener acceso a un torniquete es un lujo que no nos podemos permitir. Es hora de que las instituciones den el paso y reconozcan esta herramienta como parte esencial del equipamiento policial.

El torniquete no es solo un dispositivo médico. Es, en muchos casos, la diferencia entre volver a casa… o no hacerlo.


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