El cambio empieza en ti: Reflexión sobre nuestra función diaria en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Cuando hablamos de la Policía o la Guardia Civil, solemos referirnos al “Sistema Policial” como algo ajeno, una estructura distante que parece manejarse desde despachos muy alejados de la realidad de la calle. Sin embargo, cada agente, independientemente de su rango o destino, forma parte integral de ese sistema. Cada interacción diaria con los ciudadanos, cada decisión tomada sin supervisión directa de superiores y cada acto realizado cuando nadie observa, refleja directamente nuestra aportación a este criticado sistema.

Criticar es fácil, sobre todo en los círculos pequeños de comisarías y cuarteles. Quejarnos del mal funcionamiento, la desidia, o de decisiones tomadas por superiores es casi una rutina. Pero, ¿qué ocurre cuando dejamos a un lado las críticas y comenzamos a cuestionar nuestras propias acciones? El cambio, muchas veces, está en nosotros mismos.

La autocrítica como motor del cambio

La realidad operativa muestra que ningún alto mando puede controlar cada acción concreta que realiza un agente en la calle. Por eso, la mejora real del sistema policial y su percepción social parte desde abajo. En unidades operativas como Seguridad Ciudadana, la responsabilidad diaria implica decisiones rápidas y efectivas que requieren preparación, coordinación, efectividad, contundencia y, sobre todo, autocrítica constante.

Iniciar cada jornada con un briefing operativo no debería ser solo una formalidad, sino una práctica obligatoria y consciente. Analizar lo ocurrido en servicios anteriores con espíritu crítico constructivo, identificar errores, relacionarlos con la normativa vigente y aprender para mejorar no es una utopía administrativa, sino una necesidad operativa básica.

El liderazgo empieza en cada uno de nosotros

Liderar no es llevar galones ni tener despacho propio. Liderar es asumir responsabilidad individual sobre nuestro trabajo diario y hacerlo lo más profesional y ajustado a la legalidad posible, siempre teniendo en cuenta que nuestra labor es tratar con personas, con la dificultad que eso conlleva. Si cada agente adopta esta actitud de liderazgo propio, el superior jerárquico que no actúa conforme a su cargo y deber, que no asume sus responsabilidades y usa las divisas únicamente para la parte ¨positiva del ascenso¨, queda expuesto de manera negativa tanto personal como profesionalmente, y no por confrontación directa, sino por el peso de la propia profesionalidad de los subordinados.

Como profesionales, tenemos la obligación de cuestionarnos continuamente: ¿Estoy haciendo lo máximo dentro de mis posibilidades? ¿Mis decisiones diarias contribuyen a mejorar la seguridad y la confianza ciudadana? Solo desde esta excelencia individual podemos exigir un cambio sistémico más amplio.

Necesidad de cambio

Es evidente por la evolución social, de las necesidades de la población y del aumento de la criminalidad que es necesario un cambio estructural en el sentido base de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, donde el fin único que debería buscarse es el mantenimiento del orden público, la seguridad ciudadana y perseguir el delito. Debiendo quedar toda la burocracia y ámbito de gestión en un segundo plano.

Este cambio se tiene que realizar en esferas que muchas veces los agentes operativos no van a conocer, y pese que hay que luchar y posicionarse para llegar a conseguir el cambio mediante las presiones necesarias en los momentos que corresponda, el día a día de los Policías y Guardias Civiles debe ir enfocado a solucionar lo que estén en el margen de actuación de cada uno de ellos en el momento concreto de su actuación.

Una función policial homogénea

La criminalidad no distingue entre capitales y provincias pequeñas. Frases como “esto no es Madrid, aquí se trabaja diferente” no hacen más que justificar la mediocridad operativa. La Policía y Guardia Civil del futuro deben ser uniformes en criterios operativos y profesionales en cualquier rincón de España. El delincuente actual actúa igual en todas partes, y nuestra preparación debe adaptarse a esa realidad.

Conclusión: Tú decides el sistema que quieres

La verdadera revolución dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no llegará únicamente de cambios legislativos o políticos. Llegará cuando cada agente decida asumir plenamente su responsabilidad profesional y ética. Criticar el sistema policial es sencillo, pero transformar ese sistema desde nuestra propia función diaria es el auténtico desafío. Todos somos y  formamos el sistema.

Porque la Policía y la Guardia Civil no son instituciones abstractas; son la suma de las acciones individuales de cada uno de nosotros. La decisión es clara: puedes seguir siendo parte del problema o empezar hoy mismo a ser parte del cambio.


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