Comenzar donde no quieres… también te lleva a donde sueñas

La época estival es tiempo de cambios y movimientos dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Incorporaciones nuevas, cambios de destino por necesidades familiares y personales o nuevos puestos por ascenso.

Esta reflexión nos vale a todos. A los nuevos, a los que ascendemos y a los que hemos decidido partir a un nuevo destino.

1. La ilusión se estrella con la realidad en muchas ocasiones.

Cambias de destino, asciendes o juras el cargo con el pecho hinchado, la familia emocionada, la cabeza llena de escenarios ideales… y luego, llegas al día a día, a la realidad mantenida en el tiempo. Te dan un destino que no conoces, un servicio que no te gusta, unas funciones que no se parecen en nada a lo que idealizabas o tenías en tu proyecto mental.

Por suerte es parte del proceso. Cuando llegas a un nuevo puesto o juras el cargo, lo que percibes al principio es la primera capa de tu nuevo puesto. Y esa capa puede tener rutina, monotonía, puede tener servicios de seguridad que no te gustan, custodias interminables… Tiene realidades que no salen en Policías en Acción, en 091 Alerta Policía o no se publican en TikTok o Instagram para hacerte subir la dopamina y creerte Batman.

Pero es justo ahí, cuando te quitas el uniforme idealizado y te pones el real, donde empieza el verdadero camino y la esencia de nuestra labor. El camino que forma, el que curte, el que marca la diferencia entre quien solo quería el uniforme para vacilar, de quien de verdad ve un sentido a este trabajo. En este punto nos debemos mantener ajenos a las críticas negativas y evitar al que solo piensa que la culpa es del sistema, de la leyes, del jefe o del del subordinado.

2. La actitud que pongas hoy será el sello que te acompañe siempre

En tu primer destino puede que no hagas lo que te gusta. Pero puedes hacerlo bien, con proactividad y responsabilidad. Y eso, en esta profesión, vale oro. Porque el que demuestra profesionalidad donde nadie espera nada, se convierte en referencia. Y créanlo; los compañeros, los mandos y los subordinados lo ven, lo perciben y lo agradecen. Y tú mismo vas a sentir y notar el beneficio con el paso del tiempo.

Hoy día se busca la necesidad de la inmediatez en todos los ámbitos de la vida, también en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y eso es un gran fallo. Porque este trabajo es de paciencia, de formación continua, de aprovechar las oportunidades y de abrirte paso con tus actuaciones diarias.

Si afrontas tu puesto actual como un castigo, crecerás frustrado. Si lo afrontas como un entrenamiento, llegarás fuerte y respetado al sitio que deseas. Porque no hay destino irrelevante, somos un engranaje. Ningún puesto, grupo o unidad es más importante que otro, solo tiene funciones distintas para llegar a un mismo fin.

Custodiar un calabozo con atención, hacer un servicio estático con iniciativa, realizar una conducción de un preso o detenido o cubrir una oficina de atención al ciudadano con humanidad, es la base de la Policía o Guardia Civil. Y hacerlo con altura, sin veneno, sin quejas vacías, te da una autoridad moral que ningún curso de formación o condecoración te puede dar.

3. Cada servicio que no te gusta, te prepara para el que deseas

Muchos sueñan con una unidad operativa, con un grupo de investigación puntero, con un ascenso. Pero se olvidan de que el acceso a cualquier idea futura (puesto o escala) no es solo una petición, no solo es una nota evaluable o una minuta registrada; es la actitud con la que afrontes lo no deseas. Nadie quiere en su equipo o grupo a un quejica profesional. Nadie confía en alguien que flojea en lo básico, que denigra su propio servicio y que solo tiene perspectivas positivas para el puesto que no ejerce e idealiza. Porque cuando esta persona consiga llegar a esa unidad, a ser jefe o a prestar ese servicio deseado, la actitud es difícil de cambiar, tendiendo a continuar con ese malestar laboral, trasmitiendo la misma imagen negativa que en el puesto, grupo o unidad que no deseaba.

Si hoy estás en un sitio que no te motiva, convierte eso en gasolina. Fórmate. Pregunta. Estudia. Observa. Ayuda. No te desconectes de tu responsabilidad. Porque cuando llegue la oportunidad —y llegará— estarás preparado. Y no solo técnicamente: estarás listo de carácter.

El que ha sabido trabajar bien donde no quería, será todo un referente cuando llegue al lugar que anhela pertenecer.

Conclusión: tu primer destino no define tu carrera, pero sí puede marcar tu identidad

Este trabajo es rudo, cambiante, emocional y físicamente exigente. No te van a regalar nada, pero si lo haces bien desde los inicios, te lo puede dar todo. Y se empieza por aquí. Por dar lo máximo en un servicio que no elegiste, en una ciudad que no conoces, con jefes o subordinados que no son de tus valores policiales “en un primer momento” y rodeado de compañeros que aún no sabes si serán aliados o lastres.

Cada destino es una etapa, no una condena. Y la motivación no depende del lugar, sino de tu propósito. Así que no te encierres en el lamento: ponte las botas, aprieta el cinturón, levanta la cabeza y haz tu misión en cualquier puesto en el que estes destinado. Tu actitud, tu predisposición y tu iniciativa harán su función para darte la oportunidad que mereces. Es pura lógica de vida. En este trabajo a cualquiera le gusta tener el mejor entre sus filas. Por eso, no desistas. Saca lo bueno y adapta lo malo.

La Policía —la Guardia Civil— necesita gente que sepa servir con dignidad, no por impulsos ni ganas puntuales basados motivaciones temporales.

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