Durante años, en cada patrulla de cualquier fuerza policial de nuestro país se ha repetido como un mantra policial la frase: “El importante es tu binomio”. Y no faltan razones para ello: tu binomio es tu apoyo emocional, tu respaldo en momentos críticos, tu escolta y la persona que puede salvarte la vida en una situación extrema…
Sin embargo, la realidad operativa actual demanda mucho más que una simple buena coordinación con un compañero de patrulla. Hoy día, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad deben enfrentarse a intervenciones más complejas, extensas y diversas, que requieren la participación coordinada y consciente de todo el equipo.
La importancia del trabajo coordinado
En el contexto actual, en las unidades de seguridad ciudadana donde se trabaja en binomios y no en equipos completos (UPR, UIP, GRS), la coordinación y comunicación entre las diferentes patrullas son cruciales. Al llegar un indicativo a un servicio, todos los demás deben estar pendientes y conocer los detalles de la situación, aunque estén en otro punto de la ciudad o cometido. La colaboración física directa es importante, pero insuficiente por sí sola. Es vital que los equipos se apoyen también en tareas de inteligencia y búsqueda de información adicional con un seguimiento y control en otras zonas de influencia.
Los operativos deben acostumbrarse a una mentalidad colectiva que anticipe posibles escenarios futuros para reaccionar con eficacia ante cualquier desenlace. Esto implica no sólo responder cuando se les comisione directamente, sino también tener la iniciativa de colaborar en una esfera más amplia, mejorando así la eficacia y seguridad en las intervenciones.
El papel esencial de los superiores
El éxito en la creación de un verdadero equipo recae fundamentalmente en los superiores. Son ellos quienes deben fomentar la interrelación entre los distintos indicativos, destacando la importancia de cada miembro y aprovechando sus mejores habilidades. Un buen líder identifica y potencia las fortalezas individuales de cada agente para el beneficio del equipo.
Igual que ocurre en unidades de operaciones especiales de cualquier Fuerza y Cuerpo de Seguridad o Ejército, donde cada miembro domina ciertas habilidades específicas pero conoce y puede desarrollar cualquier tipo de función. En las unidades básicas de patrullaje los agentes deben estar preparados para aportar y responder individualmente con su mejor virtud, pero ser capaces de tener un control general de todo lo que repercute al equipo al que pertenece. Esto genera confianza mutua, mejora la moral del equipo y aumenta el sentimiento de pertenencia y cohesión.
Más allá del éxito individual
Solemos medir el éxito de las intervenciones por logros concretos personales con felicitaciones y otras condecoraciones. Pero la actuación policial moderna exige ir más allá, aportando desde una segunda y tercera esfera de acción que acompañe al indicativo directamente involucrado. Sin personalismos, sin especificar la función concreta de cada uno. Objetivando la actuación del equipo y sus logros.
Esta mentalidad grupal crea un entorno operativo más eficaz, seguro y productivo, reforzando la protección integral del equipo, no sólo del binomio.
Los logros no son individuales, son del equipo, del grupo, de la institución… y siempre en beneficio de la sociedad y bien común. No pocas veces se escuchan las diferencias y piques entre los mismos miembros de un grupo por exaltar sus logros dejando atrás los resultados del equipo o resultados generales. El fin es la cohesión, la unificación de criterios y montar el engranaje perfecto para que la máquina funcione sin fallas.
Un binomio solventa un problema concreto pero la solución mantenida en el tiempo la consigue la fuerza unida del equipo.
Conclusión:
Es importante valorar y cuidar al compañero que está contigo en cada servicio, pero es vital entender que el verdadero éxito es que el equipo trabaje como un motor, cada uno con su objetivo y misión, pero en la misma línea y aprovechando las mejores cualidades de cada componente en beneficio del éxito común.
El responsable o superior jerárquico de ese equipo tiene una función de estrategia sobre como avistar lo mejor de cada miembro operativo que tiene a su cargo para que este agente aporte a ese grupo de personas sus mejores cualidades; haciendo lo mismo con cada uno de ellos. Provocando un sentido de pertenencia y responsabilidad adquirida en cada miembro, lo que conlleva sin esfuerzo al éxito en cada intervención y acercarse a la excelencia del equipo en su misión durante largos periodos de tiempo.
Por ello, la auténtica revolución operativa pasa por cambiar el enfoque de patrulla individual hacia una visión integral y colectiva, en la que todos remen juntos hacia un mismo objetivo: la seguridad ciudadana, el bienestar social y la eficacia operativa.
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